Hace unos días fuí a hablar algunos asuntos a casa de alguien, persona a la cuál estaba conociendo. Bueno, como tal no éramos extraños pero tampoco habíamos entablado una conversación de más de 5 minutos anteriormente. En esa ocasión, estaba presente su esposa e hija, quién tiene casi mi edad, es apenas dos años más joven que yo pero ella ya cuenta con dos hijos; una lindísima niña de 5 años y un bebé de apenas unos 8 meses. Con la cercanía de edad, se sintió con la confianza de preguntarme por mis relaciones sociales, pues soy una persona bastante callada, quizá pensó que no contaba con amigos — los cuales sí tengo, por favor créeme tomatito — y después me preguntó, junto con su padre, si tenía pareja a lo cuál contesté tranquilamente en negativa.
Claro está que esto les intrigó, a lo que yo respondí a sus inquietudes con que simplemente no era algo que estuviera buscando activamente, mi atención en este momento se encuentra en otros proyectos. Pensaron que quizá en un futuro, si me gustaría tener un esposo. Nop, para nada. Creyeron que era lesbiana, aunque no me lo dijeron directamente, una situación que me provocó gracia, pero tampoco.
La hija me preguntó si me gustaría tener hijos. No, tampoco quiero hijos. ¿Pero te gustan los niños? No, pero los respeto. Era de esperarse que en algún momento se me cuestionara el porque de mi certeza, por qué me mostraba tan cerrada a cualquiera de esos escenarios, la respuesta llegó de la esposa. Parecía que la mujer había leído mi mente y antes de que pudiera articular palabras, habló aquello que yo buscaba suavizar:
Porque ves como son los matrimonios de ahora, ¿verdad?
¡Eureka! ¿Y sabes porque ella se atrevió a decirlo sin filtro? Porque ellos era justo el tipo de pareja que no quisiera ser, dónde me vea aplastada por el marido y sus múltiples defectos, que no sea capaz de salir por miedo o porque aún debo quedarme ahí para mis hijos. No quiero revelar mucho de la dinámica familiar de ellos, así que lo dejaré ambiguo, no necesitas saberlo y yo no debo contar problemas que no son míos, sin embargo está situación es un parte aguas para abrirte mi corazón sobre este tema.
Desde que era un pequeño tomate nunca me sentí cómoda con las personas, me refiero a que nunca generé un vínculo de intimidad sentimental o de amistad grande con alguien. Nunca tuve un mejor amigo, tuve muy buenos amigos a con los que lloré, reí, que les conté mis problemas y ellos los suyos, tengo amistades de incluso 15 años y aún así no tengo mejores amigos... Pero sí muy, muy buenos amigos.
No quiero decir que soy una máquina incapaz de generar sentimientos, por supuesto que los tengo. Sin embargo, cada que me llegó a sentir atraída a alguien, cuando imagino un día con esa persona y mientras más la conozco, todo se derrumba... Veo sus virtudes, pero también sus defectos, y sobre todo veo los míos, veo las posibilidades discusiones que podríamos tener y dejo de intentarlo. Ahora que lo medito, creo que esa fase en la que vez perfecta a la persona, sin defectos, no me dura más de dos semanas. ¿Ya mencioné que tengo un millón de defectos? No me refiero a mis defectos físicos, porque con ellos ya tendría una suma de trillones, sino a mi carácter y rutinas, cosas que no querría que dicha persona se viera involucrada. Me es necesario mejorar a mí primer, conocerme antes de siquiera amar. Sobre todo, no me gustan muchos pensamientos actuales sobre los roles dentro de una relación, evidentemente somos individuos con distintas opiniones pero sí hay que ser consientes de que un gran porcentaje actualmente se ve inclinado a los "valores tradicionales".
Eso es solo que cuando llego a encontrar alguien que llame mi atención, el futuro está difuso, siempre me he visto sola. Cuando realizaba una de las típicas actividades de plan de vida siempre lo ví así: con una carrera terminada, un trabajo estable, una casa de un piso pequeña con todo lo necesario solo para mí, ayudando a mis padres en lo que necesitasen, quizá un viaje para conocer los países nórdicos, Suiza, las Islas Feroe. Si me sobrara dinero, no tendría ningún problema con apadrinar a un niño o niña, ya sea hijo de algún familiar, amigo, conocido y ninguno de los anteriores. Y cuando muera, quiero ser incinerada. ¿Ves? En la ecuación nunca entró una familia propia aparte de mis padres. Siempre me he imaginado una vida sola y tranquila. Claro está que sí en algún momento llego a encontrar a una persona con la que me sienta agusto, puedo cambiar mi perspectiva, los sentimientos son algo que surge naturalmente y que pueda llevarme en algún momento quizás considerar el matrimonio.
Vamos con los hijos, si no tengo esposo, no importa. Hay un millón de formas de ser madre. Sin embargo tengo algo claro: no me quiero embarazar. No quiero sentir náuseas, no quiero vomitar, dolores de cabeza, quiero no poder moverme, no quiero dejar de hacer lo que me gusta, no quiero sentir algo moviéndose en mi interior (eso parece de película de terror) no quiero el dolor del parto, no quiero oler la habitación de hospital, no quiero vivir con el miedo de una complicación en el embarazo, no quiero pensar que alguien le pueda hacer daño en sus primeros minutos de vida. No quiero ver sangre.
No quiero amamantar, no quiero despertar por las noches por su llanto, no quiero cambiar pañales, no quiero vivir con el constante miedo de que se pueda hacer daño, no quiero tener que protegerlo de la gente mala. No sé si sea capaz de ser tan tolerante para explicarle porque las cosas están bien o mal, no quiero ser la madre que exige excelencia pero también sé que no sería del tipo que te dejará hacer cualquier cosa. Las madres nos tienen tanto amor... Yo no sé si pueda algún día llegar a amar tanto a alguien para hacer todos esos sacrificios. Y por supuesto, no les puedo asegurar un futuro ahora, ni patrimonial, ni ambiental, ni social.
Los matrimonios actualmente son afortunadamente tan efímeros que no sé si quiero que mi hijo sufra la separación de sus padres, porque nunca sabré como terminaría. Menciono que ahora son por fortuna tan fugaces porque ahora tenemos la capacidad y la libertad de disolver las relaciones cuando ya no existe amor o se presentan problemas en la relación, evitando que ambas partes vivan de una fantasía, una fachada ante sociedad mientras sé es infeliz.
Actualmente se dice que quienes tomamos la decisión de no tener hijos somos egoístas. ¿Egoístas con quién? Yo sería la egoísta si lo trajera al mundo exponiendo las múltiples razones por las cuales no lo quería, si yo lo quisiera para que me cuidara de anciana—pensando que alcanzara la vejez — eso sí sería egoísta porque entonces el sistema en el que vivimos no está haciendo bien sus proyecciones. Sí saben que se acerca una ola de vejez en el país, ¿Por qué no se ha buscado la forma en la que vivamos bien? ¿Por qué nuestra ciudades siguen siendo tan inaccesibles? ¿Por qué las casas no están hechas para la vejez? ¿Pensaron que siempre seríamos jóvenes? ¡Qué descaro el suyo! Sí sabían que llegaríamos a viejos, ¿Por qué no los veo promoviendo más programas que nos ayuden a cuidarnos físicamente que nos permita a tener la fortaleza de no necesitar ayuda? No me refiero a sí tu piel de ve de quinceañera, no, que tú cuerpo esté bien, que tú estómago, tu vista, tus pulmones, tus riñones, tus oidos funcionen perfectamente. ¿Por qué no hay programas de ayuda a personas mayores? O mejor aún ¿Por qué no se dignifican las carreras que serán cruciales para mantener a un país tan viejo? ¿Por qué debería hacer que mi hijo cuide de mí atandolo a un constante estado de alerta?
Hace mucho tiempo tomé está decisión, claro que puedo cambiar de opinión, sería natural... Pero tambié sé que sí ese cambio no llega en los próximos 7 años, nunca llegará de mi parte un niño a este mundo pues sí la vida me lo permite y mi situación económica es favorable, me practicaré un método de anticonceptivo permanente.
No te estoy diciendo si tú debes o no vivir en matrimonio, si deberías tener hijos, para nada. Solo te estoy compartiendo mi introspección sobre el tema, como nuevamente me he cuestionado por una simple pregunta que se me fue hecha durante una reunión. Ya te he mostrado mis semillas, ahora déjame ver las tuyas ¿Te ves con una familia, pareja o hijos?
Es todo por el día de hoy tomatito, gracias por tomarte el tiempo de leerme 🍅✨. Nos vemos en un nuevo posteo, ¡Hasta luego!


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