miércoles, 8 de julio de 2026

MALTHUS Y SU DESTINO IMPUESTO | HILDA HURACÁN

Incluye revelación de la trama
¡Hola tomatito! ¡Sí! Ya sé, caí, caí... ¡Caí! Caí en la propaganda de las redes sociales, merezco el exilio del huerto y que rieguen con las peores aguas.

¡Ey, pero no me juzgues? Uno está por ahí sin buscar nada y ¡Bum! Una historia de amor prohibido: una prostituta y un fraile... ¡Qué escándalo! Obviamente que vas a querer saber que está pasando, así que me di a la tarea de buscar dicha serie y verla. Mi opinión en general de esta no te la diré aún ya que quiero dedicarle un posteo entero pero para eso debo leer el libro en el que está inspirado dado qué me quedé como un tomate insatisfecho en algunos puntos de la historia. Buscaré respuestas en el escrito. ¿Me gustó o no? Está en un punto medio ¡Pero no venimos a hablar de eso! 

El día de hoy tomatito, vamos a hablar de un aspecto que me llamó mucho la atención: Malthus y la obsesión asfixiante que vivía por convertirse en el Santo que todos querían que fuera, por supuesto que también de la sociedad completamente cegada por la religión. 


Antes de empezar a preparar toda esta ensalada, primero hay que ponernos en contexto,  la historia transcurre en Brasil entre los años 1958 a 1964. Durante este período era un país atrapado en un contraste brutal: experimentaba una explosión de modernización y optimismo, pero al mismo tiempo estaba dominado por un profundo conservadurismo moral y una intensa polarización política. En mi opinión esto es realmente lo más interesante de ver en la serie. 

Ahora sí, podemos conocer al protagonista de este posteo. Malthus es un hombre de 22 años que nació y creció en Santana dos Ferros. Su destino fue sellado antes de nacer, pues su madre - quien lo cría sola desde que nació por el desafortunado descenso de su esposo- durante su embarazo sufrió una serie de alucinaciones en las que afirma que ángeles y la mismísima Santana dos Ferros le anunciaron que el hijo que estaba esperando iba a ser un santo. 

Así fue como Malthus siguió el camino de la religión desde pequeño, de la mano del padre Nelson, líder religioso de la comunidad quién dedicó su vida por forjar a "el santo" como un hombre libre de pecado. Todo transcurre de acuerdo al plan, Malthus creció devoto a su fe católica hasta que tuvo que mudarse de su pueblo natal a Belo Horizonte. Poblado muy diferente al suyo, mientras que Santana de Los Hierros era un poblado pequeño, Bella horizonte era una ciudad que aunque no era Río o Brasilia, era una región más actualizada.

La noticia de la llegada de un santo a dicho lugar voló como pólvora, grupos de creyentes lo recibieron con las manos abiertas creyendo que él sería una pieza clave para la lucha a favor de las buenas costumbres y la familia tradicional. 

Su valía como santo se ve puesta aprueba con la llegada de una joven hermosa a la Zona Bohemia: Hilda Huracán, mujer que pone en riesgo cientos de hogares ya que los hombres no pueden resistirse a sus encantos. No tienen autocontrol. 

Un grupo de mujeres conservadoras, busca Malthus para hacerle frente a Hilda, el monstruo que lleva a los hombres a la lujuria y poder desterrarla de Bela Horizonte.  Malthus la enfrenta de la única forma que sabe: con oraciones y cruz en mano, una serie de sucesos lo lleva a encontrar un zapato de la joven y conservar  dicho objeto en su celda. 

Este es el primer momento en donde Malthus se encuentra en un dilema interno. 

¿Es o no un santo? ¿Por qué guardó el zapato de la mujer? ¿Puede llevar a Hilda nuevamente al camino de la rectitud? Y lo más importante, ¿Por qué está tan obsesionado con ella? 


La situación se complica aún más cuando Hilda anuncia por la radio que el hombre que haya encontrado su zapato tendrá la oportunidad de casarse con ella. Malthus por obvias razones, no puede hacerlo y la idea tampoco es de su agrado, sin embargo ve al zapato como la vínculo que lo llevará a cumplir su primer milagro: hacer que la prostituta deje de tentar a los hombres. ¿Pero como se va a acercar si es un fraile a la pequeña ciudad del pecado? ¡Es algo moralmente incorrecto! Cada que trata de acercarse se arrepiente, cada que trata de otorgarle el zapato a un amigo y él pueda entregarlo a la joven, algo más pasa que lo impide. 

El zapato, el significado de tenerlo resguardado lo está carcomiendo. Da miles de vueltas por su celda, miles de veces se ha detenido frente al cristo crucificado buscando respuestas. ¿Realmente puede alejar el pecado de la muchacha? 

Las cosas se complican aún más cuando Hilda llega a la conclusión de que el Santo es el hombre con el que debe casarse. Se declara ante él, confiesa sus sentimientos y que debe permanecer en la zona bohemia un par de años más, pero que lo ama y quiere casarse con él.  Cómo es costumbre, el Santo la rechaza. Sin embargo otra serie de sucesos los lleva a encontrarse y besarse. 

Es después de este hecho que Malthus comienza con uno de sus peores castigos: desea a Hilda, quiere estar con ella. Trata de reprimirse con todas sus fuerzas pero siempre cae lo que lo lleva a castigarse a sí mismo golpeando su espalda con un látigo hasta desfallecer de cansancio. Busca desesperadamente alejarse de ella pero nunca dura mucho lo que lo hace caer en un círculo vicioso. 

Este nuevo comportamiento alerta al padre Nelson y a su madre quienes confrontan a Hilda , tratando de convencerla de que deje a un lado al Santo pues ella tiene a su servicio a cualquier otro hombre y que por su ocupación actual no debería acercarse a Malthus, quien está destinado a ser consagrado. Hacen hincapié en el esfuerzo de años que les ha llevado que Malthus siga este camino. Por una parte Nelson no ha realizado nada más importante en su vida que forjar a el Santo. Y la madre siempre ha vivido en la fantasía de sus alucinaciones proféticas sobre su niño, ha dedicado una vida a ellos que sin él tampoco  es nada. 

¡Ya no hablaré más sobre lo que sucede más adelante! Creo que es suficiente. 

Considero a Malthus uno de los mejores ejemplos de adoctrinamiento. Y es aquí donde comienza la parte más interesante del personaje. Porque Malthus no sólo está enamorado: está colapsando bajo el peso de una identidad que jamás eligió y que nunca se había cuestionado hasta que tuvo que salir de su pequeña burbuja (pueblo) . 

Desde pequeño le dijeron quién debía ser. No había espacio para que descubriera qué quería, qué deseaba o incluso quién era fuera de la figura del Santo. Toda su existencia gira alrededor de cumplir expectativas ajenas, como a muchas personas les ha pasado pero en diferentes contextos. Me parece impactante el nivel de compromiso de Malthus con la iglesia como para hacerse daño, el llanto y la desesperación en su ser. En alguna ocasión había leído como es que estás prácticas de afligirse daño era muy común entre devotos, el ser castigados por sus pecados, casi siendo disfrutado, como se ve no solo con el Santo sino en su pueblo de origen donde las tías de Roberto se quejan porque el nuevo padre no les da penitencia. Quizá para los creyentes es algo común pero yo veía a Malthus así: 


Y creo que ahí está el verdadero terror del personaje. 

No teme únicamente al pecado. Teme decepcionar. Teme destruir la fantasía colectiva que lleva cargando desde niño. Porque si el Santo cae, entonces todos los sacrificios hechos a su alrededor pierden sentido, la fe del pueblo se tambalea, Nelson fracasa, su madre queda reducida a una mujer que basó toda su vida en una profecía posiblemente delirante.

Su deseo hacia Hilda se vuelve tan violento y enfermizo que no sabe procesarlo como algo humano y natural; lo vive como una infección que debe arrancarse del cuerpo. Mientras más la desea, más intenta castigarse. Y mientras más se castiga, más obsesionado se vuelve con ella.

Es verdaderamente impresionante como la iglesia influye en la vida de las personas. nuestro protagonista parece un caballo  de carreras el cual solo se le permite ver a la línea de meta que se ha olvidado del verdadero significado de ser un santo:  una vida de virtudes heroicas, de ayuda a quienes más lo necesitan y por ultimo,  un fuerte vínculo con lo divino, tal  cual le señala Hilda en alguna ocación.

Hilda jamás es el verdadero problema, ella simplemente existe. Es libre, hace lo que quiere con su vida y, precisamente por eso, pone en evidencia todas las grietas del mundo de Malthus y que lo rodea. Ella no destruye su fe sino que destruye la ilusión de que él era inmune a ser humano.

Y creo que eso también explica por qué la sociedad la convierte en un monstruo, es mucho más sencillo culpar a una mujer por "provocar" que aceptar que los hombres también son responsables de sus propios deseos.

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Quería compartirte esta visión de la serie y lo impactante que  es el personaje protagonista de este posteo, espero que tengas la oportunidad de verla ya que me pareció interesante la mezcla de perspectivas del mundo de los diferentes personajes en un contexto histórico tan complicado. la cuestión de la visión moral, me recuerda mucho al  libro de las buenas costumbres de Carlos Fuentes, en otro contesto totalmente diferente.  Y si ya la viste, ¿Qué te ha parecido?

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