Estamos en época tricolor, pero no el tricolor patrio: verde blanco y rojo; y tampoco porque sea septiembre o noviembre. No, no, no. Me refiero al tricolor partidario del gobierno actual. ¡Ey! No te alarmes, no hablaré del todo de política, — sí, sabemos que todo es político, cada decisión que se toma y mucho más en cuestiones urbanisticas— pero vamos a cambiar un poco el enfoque, porque si bien sabemos que todo lo que vemos ahora es blanco, dorado y guinda por un partido político, no te voy a hablar desde esa mirada política sino como influyen estás decisiones cromáticas a tu entorno, sobre todo en la psicología.
Vas caminando por las calles de México, ves un edificio color blanco, guinda y dorado... Mhhn... ¿Qué podría ser? ¡Exacto! Un edificio de gobierno, ¡qué fácil es reconocerlo! ¿No lo crees? Desde 2019 la identidad de las dependencias del estado comenzaron a mutar con este nueva paleta de colores debido a la llegada de Andrés Manuel López Obrador (AMLO para los cuates) a la presidencia en el año de 2018. El eje principal del gobierno de este personaje de la política mexicana era erradicar la corrupción, separar el poder político del económico y destinar el presupuesto prioritariamente a las clases más vulnerables y al desarrollo de infraestructura estratégica, dónde México por fin saldría de la dictadura comandada por el PRI-PAN. Él mismo llamó este nuevo orden la cuarta transformación ( 4 T), pues consideraba que era un momento histórico con el país que va a estar al nivel de otros movimientos y leyes que tuvieron impacto en el país como: la independencia (primera transformación), la reforma de Benito Juárez (segunda transformación), la revolución mexicana (tercera transformación).
Parte de este nuevo gobierno fue el cambio de imagen, esto no es novedad, siempre se realiza en cada sexenio, te dejo aquí una pequeña imagen para que veas la evolución.
En este caso, la modificación cromática es muy evidente: En el sexenio de Enrique Peña Nieto la imagen corporativa se caracterizaba por el uso del color gris —un color neutral— blanco, acompañado por una banda tricolor, que podría recordarnos a la bandera... Sino fuera porque esos mismos colores son los del partido político del PRI.
¡En fin! Me estoy excediendo y ni siquiera te he saludado. ¡Hola tomatito! El día de hoy hablaremos de las decisiones cromáticas que se han tomado actualmente en México, enfocándonos en las las escuelas de nivel preescolar, primario y secundaria; y la ajolotizacion de la ciudad de México. Me atrapaste una vez más, utilicé un título sensacionalista muejejeje.
-----
La escuela es nuestra | fachadas sin alma
Recuerdo que en la secundaria a la que iba había un pequeño mural, una copia de el hombre sol, un como vitral de Leopoldo Flores. Aunque era una copia, siento que rompía con la monotonía de la escuela, dada un remate visual; en la preparatoria a la que iba, también había espacios dedicados a la expresión artística gráfica . Y en la universidad... Nada, todos eran más aguados que un tomate pasado.

Hace algunos meses noté que muchas escuelas estaban siendo pintadas de la misma manera: Blanco, guinda y dorado. Esto como parte de la ayuda proporcionada por el estado con el programa "la escuela es nuestra". ¡Ey! No me mal interpretes, es buena la inversión en educación, sobre todo en las estructuras y equipamiento que estarán utilizando diariamente miles de niño y jóvenes mexicanos. Mi observación va dirigida más a la ejecución pictórica, no me parece que un espacio de estudio deba seguir las mismas normas que los de más edificios de gobierno. Sí sé que técnicamente todas las escuelas son parte de la SEP pero deja te explico mi pequeño descontento.
La mayoría de las fachadas de las escuelas mexicanas, es a partir de muros ciegos, esto quiere decir que el muro no tiene ningún vano que permitiese la vista del interior hacia fuera y de afuera hacia el interior. Este tipo de muros en general tienen un problema: al no tener ventanas ni puertas, generan inseguridad en los peatones al eliminar la vigilancia natural de las calles, fomentan el aislamiento urbano, propician la contaminación visual y ofrecen espacios ideales para el vandalismo o grafitis.
Ahora, para evaluarlo arquitectónicamente este caso, es necesario separar dos preguntas que suelen mezclarse en el debate público:
¿es válido tener una cromática unificada para los espacios educativos? ¿Y es correcto que esa cromática sea la del partido gobernante?
La primera pregunta tiene respuesta positiva, la psicología del color en entornos educativos demuestra que el entorno puede reforzar o dificultar los procesos cognitivos. Una escuela con una identidad cromática coherente —que se repita en pasillos, aulas y zonas comunes— transmite coherencia, orden y seguridad emocional a sus estudiantes. El color, cuando actúa de manera consistente, ayuda a los niños a leer el espacio, a orientarse y a sentir que pertenecen a un lugar con carácter propio.

Hay programas en varios países que lo demuestran: en Finlandia, algunas guarderías han asignado esquemas de color específicos para que los niños identifiquen su grupo y su aula dentro de edificios grandes. En Latinoamérica, intervenciones de muralismo comunitario en escuelas de Medellín y Mendoza han documentado mejoras en la apropiación del espacio por parte de los estudiantes. El color como elemento pedagógico y de identidad institucional no es una idea descabellada; es una práctica con fundamento. No vayamos muy lejos, Ciudad Universitaria tiene alrededor de 110 murales.
Hay escuelas que también realizan encargos para dar una identidad a sus escuelas ya sea de manera autogestiva o como encargo a terceros pero de la misma comunidad.
La segunda pregunta, sin embargo, es donde el problema se complica arquitectónicamente. El color guinda aplicado a las escuelas mexicanas no nació de un criterio pedagógico ni de un estudio de identidad de los espacios educativos. Nació de un Manual de Imagen Institucional gubernamental que busca homologar la imagen de los inmuebles federales con la paleta cromática de la administración en turno —prácticamente idéntica a la del partido Morena.
Se confundió la identidad del espacio con la identidad del gobierno. Una escuela pública no es una oficina administrativa. No es la sede de un partido ni la fachada de una gestión. Es un espacio que pertenece a la comunidad que lo habita, y que debe estar en diálogo con los valores, la historia y la cultura de esa comunidad. Funciona como un hito visual en el entorno urbano, ayudando a los estudiantes a reconocer y valorar su espacio.
Si bien muchas escuelas necesitaban este mantenimiento, hay que preguntarse qué se pudo haber hecho para romper esa monotonía. Si era necesario el uso el uso de esos colores, qué otros elementos gráficos serían validos para no sentirse ajenos al espacio. La creación de diferentes formatos aplicables a la fachada con variaciones tanto de color - es decir, mayor concentración de guinda, dorado- creación de personajes, de gráficos especiales para escuelas o la autogestión y la opinión de qué quieren ver en estos espacios los habitantes, ¿pudo haber ayudado? Muchas otras preguntas pasan por mi cabeza cada día que me encuentro con alguna escuela con este nuevo diseño.
-----
La ajolotización | urbanismo táctico, ¿bien o mal aplicado?
Ahora vamos con otra disión de diseño bastante sonada en las ultima semanas:La ajolotización. Muy gracioso si me lo pregntas amí, bueno, solo los memes . Aquí te dejo uno :
Para quien no sea de México o viva debajo de una piedra, déjame explicarte este curioso fenómenos. El mundial de Futbol 2026 estaba ala vuelta de la esquina, una de las ciudades mexicanas que será sede de algunos enfrentamientos es la Ciudad de México. La idea de la gobernadora Clara Brugada y su equipo de trabajo fue darle un nuevo aspecto a zonas estratégicas de la ciudad donde el color morado y el ajolote se volvieran los protagonistas. Por un lado el ajolote hace alusión la adaptabilidad y resiliencia, así como visibiliza a este pequeño animalito que habita en la alcaldía de Xochimilco. Mientras que el color morado es relacionado con la lucha de las mujeres- tema igual de suma importancia y que habla también de estas estrategias urbanas con perspectiva de género, pero de eso vamos a hablar después en otro post.
Puentes morados, figuras del ajolote en pavimentos, murales en muros de contención, transporte público intervenido cromáticamente— se inscribe en una tradición de intervención urbana conocida como urbanismo táctico. El urbanismo táctico es una herramienta de diseño que busca, a pequeña escala y bajo costo, recuperar y activar espacios públicos con intervenciones que pongan en el centro a las comunidades. Como estas intervenciones se hacen en un corto plazo de tiempo, es posible ver con mayor rapidez si las hipótesis de funcionabilidad de estas estructuras lograron su fin o no, de esta manera buscar nuevas soluciones para lograr disminuir la problemática.
Si lo vemos así, no suena tan mal, ¿no? Muchas veces en la practica no suelen ser bien ejecutadas, es el caso del gobierno de la Ciudad de México.
Primero vamos a tratar de encontrar lo bueno, ¿te parece, tomatito? yo sabía que ibas a decir que sí.
Desde el punto de vista de la semiótica urbana, el ajolote es un símbolo genuinamente potente para la Ciudad de México.Se trata de una especie endémica del Valle de México, en peligro crítico de extinción, que habita en Xochimilco —uno de los últimos sistemas lacustres de lo que fue la ciudad sobre el lago. Usarlo como imagen de la capital no es arbitrario: es un acto de recuperación de identidad bioregional. Por otro lado el color morado, tiene una carga simbólica real en el contexto latinoamericano: es históricamente el color del movimiento feminista, refleja a una ciudad que se preocupa - en teoría- por sus ciudadanos.
Ahora veamos por qué esto no funcionó en la CDMX, la problemática es la misma que en el guinda de las escuelas: la decisión se tomó desde arriba, sin metodología participativa y con urgencia política, no con tiempo de diseño.
El urbanismo táctico funciona cuando parte de la comunidad participa, cuando es gradual y experimental, cuando se evalúa su impacto antes de hacerse permanente. Se han señalado que lo que sucede en la Ciudad de México no responde a ningún tipo de estrategia coherente en materia de imagen urbana. Y ese es el diagnóstico más preciso desde la disciplina: no es que el morado sea malo, ni que el ajolote sea una mala idea. Es que una buena idea aplicada sin método, sin contexto y sin participación ciudadana se convierte en imposición estética, por más que los símbolos elegidos tengan valor cultural.
Y es entendible, quieren la imagen del ajolote pero no la responsabilidad que conlleva el cuidado de la especie y su hábitat. En cuanto al color morado, así no funciona la perspectiva de genero ya que este hace referencia a un conjunto de estrategias para crear entornos inclusivos y seguros que respondan a la diversidad de todas las personas, superando el modelo tradicional diseñado históricamente para satisfacer solo las necesidades de los hombres. No se trata solo de pintar demorado, se trata de inversión en seguridad, iluminación, participación ciudadana y movilidad. La teoría dice que si las mujeres pueden sentirse seguras en un espacio, todos pueden sentirse seguros en este mismo.
Clara Brugada es Neptuno / Bob haciendo una hamburguesa con cariño es el urbanismo táctico
-----
El espacio público es, por definición, el espacio de todos. Es el soporte físico de las actividades cuyo fin es satisfacer las necesidades urbanas colectivas que trascienden los límites de los intereses individuales. Su identidad visual no pertenece a ningún gobierno en particular: pertenece a la ciudad en el tiempo largo —a las generaciones pasadas que construyeron su carácter y a las futuras que lo habitarán.
El verdadero sentido de pertenencia —ese que hace que un niño sienta que su escuela es suya, que una vecina sienta que su calle la representa— no se consigue con litros de guinda ni con litros de morado. Se consigue cuando el espacio ha sido pensado con las personas que lo van a habitar, no para ellas. Esa es la diferencia que la arquitectura puede y debe nombrar, aunque la política prefiera no escucharla.
----
Eso es todo por el día de hoy tomatito, cuéntame, ¿Qué otros conoces en los que haya pasado algo similar? ¿Qué soluciones propondrías en vez de la ajolotización y la perdida de identidad de algunos centros educativos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario