
Desde mi encierro durante la pandemia de 2020, comencé a desear tener un amigo por correspondencia, quizá me ví influenciada por las películas y series que había visto en ese momento donde mostraban esta práctica. Cómo era de esperarse, comencé a investigar del tema, leí blogs, ví vídeos en Youtube, incluso me uní a grupos en redes sociales donde personas acordaban enviarse cartas. Me gustaba la idea, añoraba tener un penpal, sin embargo había dos cosas que nunca me convencieron: que un extraño tuviera mi dirección y no saber nada de la otra persona.
En este momento pensarás:
Bueno, de eso se trata tener un penpal. Entonces... Tu no quieres un penpal
¡Permíteme explicar mi punto! Creo que lo que no podemos discutir es el hecho de que una persona desconocida tiene tu dirección. Entiendo perfectamente que la carta puede llegar a una oficina postal pero me temo que esto lo descubrí muchos años después.
El segundo punto, si no la conozco... ¿Cómo sabré siquiera si me caerá bien?
Cómo ya mencioné, estuve algún tiempo obsesionada aprendiendo del tema, viendo cómo otros realizaban dicha actividad. Y yo nunca me animé a dar el siguiente paso, hasta hace algunos meses.
Cómo primer acercamiento, decidí realizarlo de manera digital. Mi plan fue descargar alguna app de correspondencia para penpals y posteriormente, quizá con los que hiciera en la plataforma y otros, realizar cartas vía e-mail para poder tener mayor libertad creativa en el aspecto de la carta (todavía no encuentro en esta etapa).
Comencé el año pasado, cree un perfil y mi primera complicación apareció al ver una pequeña indicación:
Añade una descripción
¿Qué tanto debía añadir? ¿Con qué tono debía estar escrito? ¿Debo poner en español, en inglés o en ambos? ¿Qué tanto quiero que sepan de mí?
Lo mantuve simple: Mi nombre, mi país, un poco de mi personalidad y algunos hobbies. Con el tiempo y la práctica, me dí que no era suficiente porque para mí eso en otros perfiles no era suficiente. Tuve que ser un poco más específica en cada rubro, lo suficiente como para tener tema de conversación.
Mi problema fue y sigue siendo, que no logro conocer a más personas. 30% suele ser porque no compartimos los mismos gustos, 20% perfiles de personas que solo hablan su lengua nativa (y desafortunadamente no la sé) y 50% perfiles con una descripción mínima.
50% no tienen una descripción que no me permite tomar la decisión de escribirle a la persona porque:
1. No tiene descripción
2. Sus temas de interés son pocos y no cuentan con algún subtema.
3. La decepción se parece a la primera que realicé, son muy pobres. Considero que, incluso dentro de un mismo tema, hay diferentes tópicos que no necesariamente converjan entre las personas.
Poniéndote un ejemplo: Libros. Tenemos a el sujeto a A cuyo interés en literatura se centra más en libros de ciencias y por el otro el sujeto B se le ve siempre con libros romance. Podrían quizá en un principio tratar de comprender el gusto del otro, sin embargo al no haber un fuerte punto de conexión, rápidamente el tema de se haría monótono. Por eso en necesario especificar.
También hay otro tipo de personas que suelen poner algún pensamiento propio, alguna frase e incluso algún poema. Aunque sea un texto agradable de leer, creo que recae en lo mismo. ¿Qué podría escribir yo a tí que no sean solo felicitaciones por tu escrito o darte una opinión de el poema o cita de otros? ¿Cómo entramos a explorar otros temas para que no sea una conversación unidireccional? Cómo ya te has podido dar cuenta, me cuesta mucho socializar.
Creo que estoy olvidando algo pero no puedo recordar qué es, tenía este blog pendiente desde algunos días y no realicé alguna lista del contenido del mismo por lo cual me encuentro escribiendo con lo que recuerdo. En fin, supongo que es todo por el día de hoy.
Cuéntame en la sección de comentarios, qué tipo de persona eres. ¿Te gusta describirte como si estuvieras escribiendo tu autobiografía? ¿O quizás prefieres algo más poético? ¿Dejarías la descripción en blanco? ¿Por qué crees que hay personas que no colocan nada? Tengo la teoría de que no nos gusta mostrarnos de cierto modo vulnerables. ¡Te leo!
¡Hasta luego tomatito!
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